Publicado el primer episodio de la nueva temaporada de "Mundo Laboral" en RADIO URJC. Actualmente, la jornada laboral de 4 días ha dejado de ser una utopía. En Europa, países como Islandia, demostraron que reducir días sin bajar salarios puede mantener, e incluso mejorar, la productividad laboral. Por su lado, en Bélgica, la legislación ya permite concentrar las horas semanales en menos días, adaptando el modelo a distintas realidades. Pero, ¿cómo lograrlo? Una de las fórmulas más recomendables es la regla 100-80-100: 100% del salario, 80% del tiempo, 100% de la productividad. El reto no es trabajar menos, sino trabajar siendo más eficaces y eficientes.
En Japón la industria tecnológica ya se ha puesto en marcha, y aparece como uno de los sectores más preparados para asumir este desafío, gracias a la digitalización y la medición por resultados. Sin embargo, en ámbitos como la hostelería, restaurantes y sanidad, donde la atención continua, podría acarrear dificultades. En estos sectores, la atención no se detiene. Es impensable que un camarero pueda reemplazar cinco días de trabajo diario y fatigante en cuatro sin quemarse; así también, un enfermero o cuidador no puede dejar a sus pacientes sin ser atendidos; o en cambio, una tienda abierta al público cinco días no puede cerrar arbitrariamente un día sin generar ingresos. Los mencionados anteriormente son sectores representan alrededor del 12,3% del PIB español (INE, 2023), los cuales requieren cobertura continua, turnos rotativos y presencia física constante, y ahí la semana de 4 días no se adaptaría tan fácilmente.
En España, la implantación de la jornada laboral de cuatro días continúa en análisis, tanto en el ámbito político como en el empresarial. No se trata únicamente de una reforma legislativa o un ajuste en términos económicos, sino de una transformación estructural que implica cambios organizativos y culturales.
La cuestión central es determinar cuál sería el grado de aceptación entre la Población Económicamente Activa (PEA) de 16 años en adelante ¿estarían dispuestos a concentrar la misma carga horaria semanal en menos días, incrementando las horas diarias, para disponer de un día adicional de descanso, manteniendo el mismo nivel salarial? ¿O preferirían conservar el esquema tradicional de 40 horas en cinco días?
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